4º Encuentro de Escuelas Agrotécnicas y el INTA

El encuentro se llevó a cabo el primer día de la muestra y se constituyó como un atractivo para los jóvenes. Bajo el lema, “Un encuentro por la nueva ruralidad”, en el panel Agrotécnicos en comunidad, disertó María Beatriz “Pilu” Giraudo, Coordinadora de Políticas Públicas para el Desarrollo Sustentable del Ministerio de Agroindustria, charla que estuvo dedicada a egresados y directivos de escuelas agrotécnicas de la región.

También participaron Cecilia Dini, Coordinadora de la Red para el Desarrollo Apícola de Latinoamérica y el Caribe (REDLAC) del INTA, Mercedes Blanco en representación del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) y Victoria Zorraquín, Directora de Escuelas Secundarias, Agrarias y Rurales, que depende del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

El lema de la convocatoria de este año fue Agrotécnicos en comunidad, un espacio para reflexionar y proponer acciones desde los futuros técnicos en pos del desarrollo de los territorios en los que se desempeñarán.

En la apertura del encuentro -que se realiza por primera vez en el marco de la muestra y en articulación con las Olimpíadas Lácteas- estuvieron el Director del INTA Jorge Villar y el de Mercoláctea, Aldo Ferrari. Villar los animó a aprovechar la expo, y al INTA, como lugar de apoyo y de compañía para su desarrollo profesional. Lo mismo diría Giraudo en el comienzo de su disertación, agradeciendo a la institución por ser siempre un lugar de formación y encuentro con colegas. Ferrari enfatizó que “el INTA Rafaela es el corazón de la lechería. Aprovechen el día, la lechería argentina se expresa aquí. Estamos agradecidos de que nos abrieran sus puertas para realizar la muestra”

Pilu Giraudo, encargada del área de políticas sustentables del Ministerio de Agroindustria, comenzó su relato sobre el estado de los suelos en los 80 en la Argentina y lo que significaron los avances tecnológicos en torno a la sustentabilidad, la articulación interinstitucional generada, sus derivaciones, hasta llegar al momento actual como promisorio. “La gran oportunidad que tiene Argentina está en nuestras manos” finalizó.

Gorreta, Directora de IDESA Ataliva, comenzó preguntándoles a los alumnos si sabían lo que hacía un técnico constructor, un electricista, hasta llegar a los técnicos agrónomos. El mensaje, con todos ellos, es que no sólo construyen, hacen circuitos eléctricos o realizan actividades agropecuarias sino que firman y se hacen responsables de su acción. “En uno o dos años tienen que estar preparados para saber lo que quieren hacer, pelear por eso y hacerse un lugar entre los profesionales del sector” les dijo. Trajo a los docentes de la propia escuela, presentes en el salón, para mostrar la diversidad de tareas que realizan y los invitó a pensar en su “proyecto de vida”, a ser felices trabajando y a cuidarla “porque es lo único que no se devuelve”. Se refirió también a la especificidad de las escuelas agrotécnicas y Motto la siguió, haciendo énfasis en la “reconstrucción de las relaciones de nuestras comunidades”. “No sólo el suelo que mencionó Pilu se erosionó, también nuestros vínculos y los proyectos comunitarios desde las agrotécnicas tienen mucho para aportar” remarcó José Luis.

Después vino el taller, en el que, mezclados entre alumnos de todas las escuelas, se organizaron para conversar y proponer acciones a realizar como agrotécnicos para que sus comunidades crezcan. Se plasmaron en nubes, y en la lectura compartida fueron abarcando dimensiones bien diferentes a la vez que totalmente complementarias: desde la educación ambiental hasta las prácticas de higiene y seguridad, la promoción del uso racional de agroquímicos, la nuevas-viejas formas de producción y consumo como la permacultura, la promoción de combustibles menos contaminantes, el reciclado de bidones entre tantísimas otras. Fueron más de 80 las nubes que expresan las propuestas y compromiso de estos futuros agrónomos. Están flameando en estos días en el stand del INTA en Mercoláctea y al final del encuentro, Victoria Zorraquín, de la Dirección de escuelas secundarias y rurales del Ministerio de Agroindustria, además de fotografiarlas todas, las calificó como “los ejes de una política pública agropecuaria de la Argentina”

Cecilia Dini, del INTA y Roberto Albergucci, del INET (Instituto Nacional de Educación Técnica) comentaron al final el valor de la plataforma educativa “construyendo capacidades para el trabajo de calidad en el agro”, un espacio interinstitucional que busca potenciar las redes existentes y crear nuevas, para aumentar el emprendedorismo en los territorios. De eso se trata: de conectar personas, colectivos, dimensiones, ámbitos porque el desarrollo agropecuario depende del encuentro de todos ellos.

 

14º Olimpíadas Lácteas

Planteadas como un semillero de profesionales, los estudiantes de escuelas agrotécnicas, y futuros profesionales de la actividad, pusieron a prueba su conocimiento, demostrando su pasión por la lechería.

 

Este año participaron estudiantes de 22 establecimientos educativos agrotécnicos de las principales provincias lecheras, provenientes de los últimos dos años: Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, que trabajaron con especialistas del INTA Castelar tales como el Dr. Guillermo Berra, la Ing. Agr. Guillermina Osacar y la Lic. Ana Mate. “Es un verdadero orgullo haber formado parte, una vez más, de este encuentro de estudiantes, e independientemente de haber tenido que elegir un ganador, el hecho de que estos jóvenes se hayan preparado para participar, nos enaltece porque demuestra el aprendizaje y la tenacidad”, expresó Osacar.

Los grandes ganadores fueron los estudiantes del establecimiento IBAT San José de Villa del Rosario, Córdoba, que vinieron acompañados de su profesor, Federico Listello, al tiempo que el segundo puesto se lo llevo la Escuela Agrotécnica Dr. Ramón Santamarina de Tandil, y hubo un empate en el tercer puesto.  “Incluso dimos un premio Fair Play a los estudiantes del colegio San José de Balcarce, que advirtieron que se les había dado un punto demás y lo notificaron”, expresó con orgullo Osacar.

Mediante un sistema de “multiple choice”, se barajó un nivel alto en las preguntas, de entre las cuales, las que se respondían bien obtenían dos puntos, las que no se respondían, puntaje cero y las que se respondían mal obtenían menos uno, es decir que, si algún colegio quería arriesgar, perdía puntaje.

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